Nada arruina más la estética de un auto que ver una óptica empañada o con gotas de agua adentro. Pero más allá de lo visual, la humedad es el enemigo número uno de la iluminación. Si te pasa esto, este post es para vos.

La condensación o entrada de agua ocurre principalmente por dos razones:

  1. Microfisuras: Un pequeño golpe que no rompió la pieza pero dejó entrar aire.

  2. Sellado vencido: El sellador perimetral se reseca con los años y pierde hermeticidad.

¿Por qué es peligroso? El agua oxida la parábola reflectora (el brillo plateado). Una vez que ese brillo se quema o se mancha, la óptica deja de reflejar luz. Además, la humedad puede quemar tus lámparas o dañar la instalación eléctrica.

La solución: Aunque existen "remedios caseros", la única solución definitiva para garantizar la seguridad es el reemplazo por una unidad sellada de fábrica. Nuestras ópticas LAM cuentan con un proceso de pegado que garantiza hermeticidad total.